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Cuánto cuesta una web para tu negocio (y por qué lo barato sale caro)

Es la primera pregunta que todos hacen: ¿cuánto me sale una web? Es una pregunta justa. Pero es como preguntar cuánto cuesta un auto: depende de para qué lo necesitás.

Por qué hay tanta diferencia de precio

Podés encontrar webs desde casi gratis hasta miles de dólares. La diferencia no es capricho del que la hace: es qué hace la web.

Una plantilla genérica es lo más barato: un diseño prehecho al que le cambiás el logo y los textos. Rápido y económico. El problema es que se ve como miles de otras, carga lento, no está pensada para aparecer en Google y cuesta que crezca con vos. Sirve para tener algo, no para vender.

Una web a medida se diseña para tu negocio, tu cliente y tu objetivo. Aparece en Google, guía al visitante a comprarte o escribirte, carga rápido, funciona impecable en el celular y se mantiene viva en el tiempo. No es tener algo: es una herramienta que trabaja para vos.

Qué mueve el costo

Cuando alguien te pasa un presupuesto, esto es lo que hay adentro:

  • Cuántas páginas y qué complejidad. No es lo mismo una landing que un ecommerce con carrito, pagos y catálogo.
  • Si aparece en Google o no. El SEO built-in es trabajo real, y es la diferencia entre que te encuentren o no.
  • El diseño. Una web que guía a la acción (y no solo se ve linda) requiere criterio, no una plantilla.
  • La calidad de ingeniería. Que sea rápida, segura y que no se rompa a los tres meses no pasa solo.
  • El después. ¿Te la entregan y desaparecen, o hay mantenimiento, seguridad y SEO continuo?

Por qué lo barato sale caro

La web de 50 dólares no es un ahorro: es un costo diferido. No aparecés en Google, no te llega nadie, la web no te devuelve un peso. Carga lento o se ve mal en el celular, el que llega se va. El que te la hizo desapareció, algo se rompe, nadie contesta, y terminás pagando de nuevo para arreglarla.

Una web que no te trae clientes no es barata: es plata tirada, más los clientes que se fueron a la competencia que sí aparece. Al revés, una web que te trae un solo cliente nuevo por mes se paga sola, y sigue trabajando todos los días.

Entonces, ¿cuánto deberías invertir?

La pregunta correcta no es cuál es la más barata. Es qué necesito que haga mi web, y cuánto vale eso para mi negocio. Si es un negocio del que vivís, tu web debería estar a la altura: encontrable, que convierta y sostenida en el tiempo. Casi siempre es mucho menos de lo que la web te devuelve si está bien hecha.

Cómo pensarlo

No compres una web por el precio. Compralas por lo que te va a traer. Tres preguntas:

  • ¿Te va a hacer aparecer cuando te busquen? Si no, es una tarjeta de presentación cara.
  • ¿Va a convertir al que llega en un cliente, o solo se ve linda?
  • ¿Alguien te va a acompañar después, o te quedás solo?

Si las tres son sí, el precio casi siempre tiene sentido. Si alguna es no, ni el más barato vale la pena.

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